Autónomos de Comisiones Obreras

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Laboralidad encubierta

Una actividad empresarial o profesional viene caracterizada por su habitualidad o profesionalidad. Así, la doctrina mercantil establece que el trabajador autónomo se convierte en empresario individual cuando ejerce su actividad concurriendo conjuntamente estas tres características:

  • tiene como finalidad la obtención de un lucro, esto es, sus ingresos deben cubrir, al menos, los costes de la actividad, incluida la retribución del trabajador autónomo;
  • la actividad está planificada por él mismo, asumiendo la responsabilidad de su buen fin, aunque el cliente le facilite las herramientas, materiales y las características técnicas del bien o servicio contratado; y,
  • la comunicación al mercado (anuncios, cartas, rótulos, visitas comerciales) de la actividad económica

La laboralidad encubierta tiene su origen en un uso forzado de la legalidad, pues bajo la apariencia de una relación mercantil (alta en Hacienda, cotización al RETA, facturación de los servicios) se ejerce la actividad de igual manera que lo haría cualquier trabajador asalariado.